Su formación académica y militar ha sido diseñada para reinar pero su vida social se aleja de la alta sociedad
Una joven de ojos claros y cabello pajizo ataviada con un uniforme de 1882 abandona su puesto en la formación militar braceando con un viejo mauser con la bayoneta calada suspendido del brazo derecho ; atraviesa el patio de armas de la Academia General Militar, en Zaragoza, con la frente erguida. Los ojos de los asistentes, casi 3.000 personas y 409 cadetes, están fijos en ella. España la escruta. 2.507.
“Pero no es la princesita del guisante, no está en un guindo, le importa el cambio climático y el medio ambiente; el feminismo, el impacto social del trabajo, lo diferente, la diversidad, la salud mental; lo consulta todo en las redes, y de televisión ve los informativos. Como su generación. Conecta con su tiempo”, concluye.